El rosario, un acto salvífico de piedad y fe cristiana

Santo Rosario UNICATÓLICA
  • Fecha: octubre 4, 2021

Vicerrectoría Pastoral

La meditación y rezo del “compendio de todo el Evangelio” o como se le llama comúnmente, el rosario, es un acto de piedad muy difundido en la vida de la Iglesia, es la oración de los sencillos que se acogen a la misericordia del Señor por mediación de la Santísima Virgen María; cada uno de los misterios de esta oración concentra el mensaje del Evangelio y así el pueblo descubre la profundidad de la acción salvífica de Cristo y experimenta su infinito amor.

Esta oración lleva al creyente a contemplar a Cristo desde María, la carta apostólica Rosarium Virginis Mariae expresa que “el primero de los ‘signos’ llevado a cabo por Jesús –la transformación del agua en vino en las bodas de Caná– nos muestra a María precisamente como maestra, mientras exhorta a los criados a ejecutar las disposiciones de Cristo (cf. Jn 2, 5)”, es por eso que recorrer los misterios del rosario de la mano de María posibilita la apertura del corazón para leer a Cristo, ahondar en el querer salvífico de su mensaje, ya que María, de quien el Señor tomó la naturaleza humana, se nos conecta con la inmensidad de su amor.

Esta oración ha adquirido gran importancia en la vida de la Iglesia, la jerarquía eclesiástica ha motivado a una vigilante atención promoviendo su rezo constante, además de favorecer su difusión para que se ahonde en los misterios cristológicos desde un acto de piedad que tienen a María como motivo de esta acción.

Es importante tener presente que el culto y la devoción a la Santísima Virgen María son actos muy antiguos en la vida de la Iglesia, estos están dados de la maternidad divina y el papel que Cristo le reservó en la economía salvífica. La Virgen es Madre de Dios, la Theotokos, a este respecto, el Catecismo de la Iglesia en el numeral 495 enseña que

María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como “la madre de mi Señor” desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad.

Y, además, es también madre nuestra por ese don ofrecido por Cristo en la cruz, donde María por esa aceptación expedita del discípulo amado la hizo madre de todos los discípulos del Señor (Cf. Jn 19,26-27). Por ello, meditar y rezar el rosario es unirse a la madre santa en la alabanza de los discípulos y misioneros que desean reconocer la acción salvífica del Redentor.

Se puede decir que, en esta unión -creyente, Cristo, María- se propicia una conversación de amor que tiene como tema central a la segunda persona de la Trinidad, desde la contemplación y meditación de los contenidos que la fe propone para ahondar en el Señor. Teniendo presente esto, queda claro por qué la Iglesia propone la práctica del rosario, este es -como expresa la carta apostólica Rosarium Virginis Mariae- “un medio sumamente válido para favorecer en los fieles la exigencia de contemplación del misterio cristiano” y descubrir la acción de Dios en sus vidas, en las vicisitudes del mundo que les ha tocado vivir.

Son muchas las experiencias meditativas y contemplativas de los grupos y comunidades en torno al rosario lo que hace que este tenga fuerza y su promoción sea creciente, ya que, como expresa la Exhortación Apostólica Marialis Cultus, “la misión maternal de la Virgen empuja al Pueblo de Dios a dirigirse con filial confianza a aquella que está siempre dispuesta a acogerlo con afecto de madre y con eficaz ayuda de auxiliadora”, los fieles laicos encuentran en la asistencia de la Santísima Virgen la ayuda necesaria para acercarse de manera confiada al Señor, ella, a través del rosario, es la voz para que el creyente le hable al Dios sin miedos y condicionamientos.

Para la Vicerrectoría Pastoral de Unicatólica, la contemplación y fomento del rosario debe llevar al redescubrimiento que en esta oración sencilla existe una profunda reflexión teológica que une enseñanza doctrinal y acción pastoral en un ejercicio oracional, que expresado en palabras de la carta apostólica Rosarium Virginis Mariae, el rosario “conduce al corazón mismo de la vida cristiana y ofrece una oportunidad ordinaria y fecunda espiritual y pedagógica para la contemplación personal, la formación del Pueblo de Dios y la nueva evangelización”, es menester entonces invitar a todos sus colaboradores de la Institución y a la comunidad en general, con ocasión al mes del rosario que se celebra en octubre, a una vivencia objetiva y comunitaria de esta oración, para que con ella los fieles caminen en el descubrimiento de Cristo y la verdad a la que nos llama.

La práctica del rosario es una devoción mariana que nos acerca más a Jesús; rezarlo a solas o en familia todos los días tomará unos pocos minutos y podrá brindar horas de tranquilidad y paz en nuestros hogares.

Escuche los misterios del rosario aquí.

Misterios Gozosos (lunes y sábado)

Misterios Dolorosos (martes y viernes)
Misterios Gloriosos (miércoles y domingo)

Misterios Luminosos (jueves)

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