Salud mental y prevención del suicidio

Salud mental y prevención del suicidio
  • Fecha: septiembre 28, 2023

En un mundo donde la información fluye constantemente a través de las redes sociales, internet y los medios de comunicación, es innegable que la salud mental se ha convertido en un tema de conversación cada vez más prominente. Sin embargo, ¿qué entendemos realmente por salud mental? Es crucial comprender que la salud mental no es un concepto abstracto, sino un pilar fundamental de nuestro bienestar general, tan relevante como nuestra salud física. La salud mental se refiere al estado emocional, psicológico y social en el que nos encontramos, y ejerce un impacto profundo en cómo pensamos, sentimos y actuamos en nuestra vida cotidiana.

En este contexto, es imperativo abordar lo que a menudo se mantiene en silencio. Según estadísticas alarmantes, entre el 85% y el 95% de las personas que mueren por suicidio sufren de una enfermedad mental diagnosticable en el momento de su fallecimiento. La depresión es un factor en más del 50% de los intentos de suicidio y en una proporción aún mayor de suicidios consumados.

El Día Mundial de la Prevención del Suicidio (DMPS), conmemorado el 10 de septiembre, brinda la oportunidad de centrar la atención en este tema crítico. En este sentido, UNICATÓLICA organizó un espacio en colaboración con la Facultad de Salud y el apoyo de Bienestar Universitario para discutir y presentar las señales de advertencia de comportamientos suicidas y posibles casos, bajo la reflexión de los expertos invitados Josué Espada Ortega, psicólogo de la Pontificia Universidad Javeriana y Diana Ávila Vanegas, psicóloga egresada de UNICATÓLICA. Para contextualizar, vale la pena advertir que el suicidio es un acto en el que una persona pone en riesgo su integridad física, ya sea consciente o inconscientemente, culminando en la pérdida de su vida.

A nivel mundial, el suicidio representa la segunda causa principal de muerte en adolescentes y jóvenes de entre 15 y 29 años. Esta estadística desgarradora nos recuerda la seriedad y la tristeza que envuelve este problema, que afecta a personas de todo el mundo. La salud mental se ha vuelto un tema de creciente relevancia, y es esencial abordar el suicidio de manera abierta y compasiva. Para ello, es fundamental estar atentos a los comportamientos de riesgo, las autolesiones y los mensajes que reflejan una problemática en contextos familiares, profesionales, educativos o de pareja, entre otros.

El sociólogo Émile Durkheim abordó el suicidio como un fenómeno social y propuso identificar cuatro tipos distintos de suicidio:

Aislamiento social (egoísta): cuando las personas se sienten desconectadas de la sociedad y las relaciones humanas.

Altruista: ocurre cuando las personas están dispuestas a dar sus vidas por una causa o creencia, como en contextos religiosos o culturales.

Anómico: relacionado con situaciones en las que los derechos humanos son vulnerados, como los desplazamientos forzados.

Fatalista: cuando las personas se sienten atrapadas por normas o circunstancias que no pueden cambiar.

Es importante recordar que todos experimentamos altibajos emocionales en momentos de la vida, pero cuando estos sentimientos negativos persisten durante periodos prolongados y afectan negativamente nuestras vidas y relaciones, pueden ser un signo de problemas de salud mental más serios. La clave es reconocer y buscar ayuda cuando sea necesario.

La salud mental no discrimina y afecta a personas de todas las edades, géneros, razas y culturas. Algunos trastornos mentales comunes incluyen la depresión, la ansiedad, el trastorno bipolar y los trastornos alimentarios, entre otros.

Estrategias clave para la prevención del suicidio

La prevención del suicidio es un compromiso que todos debemos asumir. Aquí algunas estrategias clave:

  • Tomar en serio las señales de advertencia: presta atención a los cambios significativos en el comportamiento o estado de ánimo de alguien. Los signos pueden incluir aislamiento social, pérdida de interés en actividades previas, cambios en los patrones de sueño o alimentación, entre otros.
  • Mantener una comunicación abierta: no temas preguntar directamente a alguien si está pensando en hacerse daño o tiene pensamientos suicidas. Mostrar preocupación y empatía puede abrir la puerta para que compartan sus sentimientos y busquen ayuda.
  • Ofrecer apoyo: asegúrate de que la persona se sienta escuchada y comprendida. Anímala a hablar sobre lo que está sintiendo y busca recursos profesionales disponibles para brindar el apoyo necesario.

En términos de prevención, es esencial que trabajemos juntos para crear entornos seguros, promover la salud mental y proporcionar acceso a servicios de apoyo. Si conoces a alguien que esté luchando, no dudes en ofrecer tu apoyo, escucharlo y alentar la búsqueda de ayuda profesional. En UNICATÓLICA, nuestras oficinas de psicología están disponibles para brindar asistencia. En situaciones de emergencia, también puedes comunicarte con líneas de ayuda especializadas en suicidio, como el número de emergencia local o servicios de apoyo en línea al 106.

Recuerda que siempre hay esperanza y ayuda disponible. La prevención del suicidio es una responsabilidad compartida, y al hablar abierta y compasivamente sobre este tema, podemos marcar la diferencia en la vida de las personas que lo necesitan.

Agenda cita con un profesional en psicología de la Unidad de Desarrollo Humano en el correo: psicologia@unicatolica.edu.co o a través del siguiente formulario:

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