Equipaje ligero: la clave para seguir a Jesús
Por Juan Carlos Restrepo
Coordinador Cultura Cristiana
Escribir en estos tiempos sobre equipajes, maletas y demás, no suele ser muy coherente, aunque inicia un nuevo mes, un camino está por iniciar, por retomar o, quizá, por recordar: el camino que lleva a Jesús. Esto implica que la persona que sienta en su vida y tome la decisión de emprender un rumbo de la mano de Jesús, tenga en cuenta aquello que debe dejar y también llevar.
Dejar:
- Egoísmo: todo aquello que no permite darse sin medida, es decir, sin amor.
- Negatividad: convertir el NO en una Nueva Oportunidad.
- Orgullo: dejar que Jesús corrija algunos momentos de nuestro camino, ser moldeados, reconocer las debilidades y permitir que su obra se realice en cada uno.
- Rencor: hace daño, vuelve más pesado el equipaje y va cansando más de lo normal, no permite visionar, mirar hacia delante y ver que las promesas de Jesús son más grandes que aquello que atormenta el corazón.
Llevar:
- Disposición: permite que la vida misma se abandone en los brazos de la providencia de Jesús y tener la plena seguridad de que todo lo que pase tiene un propósito.
- Fe: creer, aunque los ojos no vean; comprender, aunque la luz no se perciba (lee San Lucas 12, 22-31).
- Firmeza: brinda la capacidad de la radicalidad en el andar, es el agua que refresca y el alimento que da fuerza para cultivar lo sembrado (proyectos).
- Voluntad: necesaria para dar respuesta en momentos de dificultad. Aquel ciego llamado Bartimeo (San Marcos 10, 46-52) no permitió que su situación de vida fuese más grande que la oportunidad de llamar la atención de Jesús, se levantó de su lugar, gritó con gran fuerza e hizo de su voluntad la importancia de creer que para Dios no hay nada imposible.
Inicia este mes con valentía, sin temor a seguir, cree en tu llamado, no dejes pasar las oportunidades.
Dios te bendiga






