El legado de esperanza y reconciliación de Monseñor Isaías Duarte Cancino

  • Fecha: marzo 27, 2025

Monseñor Isaías Duarte Cancino, quien se desempeñó como arzobispo de Cali entre 1995 y 2002, dejó una huella imborrable en la ciudad a través de su incansable labor en favor de la paz, la educación y la dignidad humana. A 23 años de su partida, su legado sigue vivo en instituciones y programas que continúan transformando vidas y promoviendo la esperanza en las comunidades más vulnerables.

Compromiso con la educación y la dignidad humana

Consciente de la importancia de la educación como herramienta de transformación social, Monseñor Duarte Cancino impulsó la creación de la Fundación Universitaria Católica Lumen Gentium – Unicatólica y la expansión de la red de Colegios Arquidiocesanos hacia sectores como Siloé, Desepaz y Ciudad 2000. Estas instituciones han brindado oportunidades educativas a miles de jóvenes, fomentando valores y principios que contribuyen a la construcción de una sociedad más justa y equitativa.

Además, su sensibilidad hacia el sufrimiento de la población lo llevó a fundar el Banco de Alimentos, una iniciativa destinada a combatir el hambre y la indigencia en la región. Este programa ha sido fundamental para mejorar la calidad de vida de innumerables familias, reflejando el espíritu de servicio y solidaridad que caracterizó su ministerio.

Mediador de paz y constructor de esperanza

Antes de su llegada a Cali, Monseñor Duarte Cancino ejerció como obispo de Apartadó, Antioquia, en una época marcada por la violencia y el conflicto armado en la región del Urabá. Allí, se destacó como mediador de paz, promoviendo el diálogo entre las partes en conflicto y trabajando incansablemente por la reconciliación y el bienestar de las comunidades afectadas.

Su experiencia en Urabá fortaleció su compromiso con la justicia social y la defensa de los derechos humanos, valores que continuó promoviendo durante su arzobispado en Cali. Su liderazgo y valentía lo convirtieron en una figura clave en la lucha por la paz y la dignidad humana en Colombia.

Un legado que perdura

Hoy, el legado de Monseñor Isaías Duarte Cancino sigue vigente en las obras que fundó y en las vidas que tocó con su dedicación y amor al prójimo. Su ejemplo inspira a continuar trabajando por una sociedad más inclusiva, donde la educación, la solidaridad y la reconciliación sean pilares fundamentales.

En cada aula de Unicatólica, en cada programa del Banco de Alimentos y en cada parroquia establecida bajo su guía, resuena el eco de su misión: ser constructores de esperanza y agentes de cambio en nuestra comunidad.

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