Siembra por la vida en Unicatólica
El pasado 7 de octubre, la comunidad universitaria se reunió en un emotivo homenaje en memoria de Jaime Uribe Murillo, exdirector del programa de Psicología, cuya presencia dejó una profunda huella en la institución. El evento, denominado “Siembra por la Vida,” se llevó a cabo en la sede Pance junto al riachuelo que atraviesa el campus, un lugar que evocó la paz y la reflexión, ideales que Jaime tanto valoraba.
El objetivo principal del encuentro fue honrar la memoria de Jaime a través de un acto simbólico: la siembra de palmas del tipo Ravenala Madagascariensis, donadas por el rector Pbro. William Antonio Correa Pareja. Estas palmas, que ahora se encuentran firmes a la orilla del riachuelo y se les dio el nombre de El Viajero, representan no solo el recuerdo de Jaime, sino también su legado como un árbol cuya sombra y protección continuarán beneficiando a las generaciones futuras.
El evento inició en un ambiente de calma y respeto. Las áreas de Campus Sostenible, Trabajo Social y Psicología unieron esfuerzos para hacer posible esta conmemoración, que fue tan simbólica como sincera. Al llegar al lugar, los asistentes fueron recibidos por el susurro del riachuelo, un sonido que acompañó las reflexiones y palabras dedicadas a Jaime. El fluir constante del agua se asemejó al impacto perdurable que él tuvo en la vida de quienes lo conocieron, recordando que, al igual que el riachuelo, su influencia seguirá avanzando con el paso del tiempo.
Después de unas palabras iniciales en las que se recordó la labor y el cariño de Jaime hacia la comunidad universitaria, se procedió a la siembra de las palmas. Este proceso fue liderado por Luis Alfonso Paja, encargado del mantenimiento de la sede, y quien también construyó la fuente artesanal. Este acto no sólo honró su memoria, sino que también fue un recordatorio de la vida que Jaime cultivó con cada palabra de aliento y cada acto de generosidad hacia los demás.
El evento estuvo cargado de simbolismo, desde la elección del lugar hasta la especie de palmas sembradas. Las palmas viajeras, que ahora se elevan al lado del riachuelo, son un testimonio de la conexión de Jaime con la naturaleza y la tierra. Al igual que estas palmas crecerán y se mantendrán erguidas con el tiempo, su legado perdurará en los corazones de todos los que compartieron con él. La conexión entre naturaleza y recuerdo fue evidente, entrelazando el espíritu de Jaime con la vitalidad del campus.
Concluida la siembra, se vivió un momento de reflexión en silencio, donde los presentes pudieron conectarse con sus propios recuerdos de Jaime, así como con el entorno. El evento culminó con un sentimiento de serenidad y gratitud, no solo por la oportunidad de haber conocido a Jaime, sino también por el espacio que su legado seguirá ocupando en la vida de la comunidad universitaria. Las palmas ahora simbolizan ese fluir de la vida, de la memoria y del impacto positivo que Jaime dejó, firme y presente, al igual que las palmas que hoy adornan el riachuelo.
En definitiva, “Siembra por la Vida” fue más que un acto de homenaje: fue una celebración de la vida y el legado de un ser humano excepcional que tocó muchas vidas, y cuya memoria continuará viva en el corazón de la institución.





